Consejería Matrimonial

En la vida cotidiana de la relación conyugal surgen problemas comunes de diversa índole, provocados por no saber cómo interactuar, ya sea emocional, intelectual o físicamente, así como problemas serios que pueden desarrollarse con la mentira, adulterio, pornografía, heridas emocionales, traumas, entre otros factores, que resulta importante tratarlos y reconocerlos en su debido tiempo, que evite agravar o poner en riesgo el matrimonio, especialmente cuando un cónyuge acepta la necesidad de ayuda y el otro se rehúsa.

La consejería matrimonial cristiana se centra en la atención de estos problemas, orientando a la pareja a identificar sus prioridades y lo que daña sus relaciones, para que puedan resolverlo. Por lo general, las parejas no se separan o se llevan mal porque no se quieran o porque no se comprenden, sino porque no saben resolver sus diferencias o conflictos. Y a los que los invade el desamor, la causa principal es el mal funcionamiento de la relación que se ha vivido por un tiempo prolongado.

Tener un buen matrimonio no es sólo cuestión de suerte, el amor no es suficiente, es necesario contar con principios fundamentales para tener una buena relación de pareja. Cuando los cónyuges buscan al Señor y están abiertos al consejo y a la sabiduría, ellos tienen esperanza que mejorará su situación y lo que no pueden por sí mismos, Dios les ayudará de una manera sorprendente, pues todo lo hizo hermoso en su tiempo.

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