El Ministerio de Adoración está compuesto por alrededor de ciento treinta personas de diferentes edades. Como pieza clave en la inspiración y motivación de la Iglesia para ministrar el corazón de Dios, se encarga principalmente de llevar a la congregación a rendir culto de alabanza, adoración y exaltación a nuestro Dios, considerando características importantes dentro de un culto, como el fluir espontáneo, canto profético, como también los momentos de ministración, consagración, confesión, proclamación, guerra, victoria, entre otros; todo ello dentro de un marco contextual de ritmos y estilos musicales variados que buscan facilitar la comunicación y expresión de una congregación con amor ferviente para con su Dios.